Pídeme lo que quieras

«Pídeme lo que quieras», de Megan Maxwel

Pídeme lo que quieras: sinopsis

Pídeme lo que quieras está protagonizada por Judith Flores, una joven de lo más común con una vida ajustada a la realidad: trabajadora mileurista e independiente, amante de los animales y de su familia y con mucho carácter; y por Eric Zimmerman, un empresario alemán nada común, con un gran fortuna, muchas responsabilidades detrás, un secreto y con un particular gusto sexual. Judith es una chica chispeante, explosiva y cómica que trabaja en la empresa de Eric, una corporación alemana con sede en Madrid.

La novela empieza dándote un indicio de hacia dónde te llevará, pues la primera escena relata como Judith, sin proponérselo, termina de voyeur viendo a su jefa y a un compañero echarse un polvo en el parqueadero de la empresa.

«Miguel vuelve a empujarla sobre el capó. Le abre las piernas y mete la boca en el sexo de ella. ¡Ay, madre! Pero ¿de qué estoy siendo testigo? Mi jefa, doña Tiquismiquis, suelta un gemido y yo me tapo los ojos. Pero la curiosidad, el morbo o como se llame me puede y me los destapo de nuevo. Sin pestañear veo cómo él, tras relamerse, se separa unos centímetros de ella y le mete un dedo, luego dos y, levantándose, la agarra de su pelazo oscuro y tira de él mientras mueve sus dedos a un ritmo que, para qué negarlo, haría suspirar a cualquiera… Me guste o no, ver aquello me está poniendo frenética, y no precisamente por estar de los nervios. Mis relaciones sexuales son normalitas, tirando a predecibles, así que lo cierto es que ver aquello en vivo y en directo me está excitando.»

¿Qué encontrarás en Pídeme lo que quieras?

De entrada tendrás mucha diversión con la escena en la que Judith conoce a Eric. En su horario del almuerzo, Judith sale dispuesta a ir a comer pero se queda atrapada en un ascensor junto a otras personas más del personal y entre ellos está el hombre apuesto al que ella no conoce y con quien va tener un encuentro, digamos, «interesante»: al salir del ascensor, ella descubre que ese hombre no es nada más y nada menos que el jefazo de la compañía.

Desde ese momento, Judith se la pasa muerta de vergüenza por lo que ocurrió en el ascensor y sobre todo porque Eric no deja de aparecerse en todos lados. Tras varios días, Judith y Eric terminan quedando para salir.

Y así empieza un recorrido por la relación de estos dos personajes que está llena de fantasías sexuales dentro del estilo de vida swinger, un mundo no explorado por muchos pero con fantasías que muchos quisieran descubrir. El libro también tiene muchas dosis de romanticismo. Hay escenas de lo más románticas que te harán llegar hasta el tonto suspiro. Es una novela en la que amarás, odiarás, llorarás, gritarás de impotencia, te sorprenderás… pero, sobre todo, te excitarás.

¿Por qué nos gusta Pídeme lo que quieras?

Me gusta esta historia, principalmente por el estilo de escritura que maneja Megan Maxwel, ya que es una novela muy bien estructurada con  personajes muy bien definidos. Y Megan tiene una forma muy coloquial de contar la historia que te hace sentir cercana a los personajes y que se hace de fácil lectura, a pesar de que trata temas sexuales poco comunes — de los que me atrevería a decir que son temas tabú en casi todo el mundo. En cualquier caso, no llegas en ningún momento a sentirte incómoda, aunque no estés de acuerdo con las prácticas sexuales que se plantean en la novela.

Esta historia nació como una bilogía que, debido a la presión de las «Guerreras Maxwel» — como llama Megan a sus fans —, terminaron siendo 4 libros.

¿Por qué debes leerlo?

Si buscas una historia de mujeres fuertes, con carácter y con fantasías sexuales que se salen del molde, éste es tu libro; pero eso sí, no compres sólo el primer libro. Al menos hazte con los dos primeros libros, porque el final de la primera parte te deja literalmente al filo de silla. Y créeme: yo viví la triste espera de aproximadamente seis meses hasta el siguiente libro… ¡y fue estresante!

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