Terminando una relación: ¿Un clavo saca otro clavo?

Cuando terminas una relación — cualquiera que sea el motivo —, los primeros días son fatales; pues así hayas sido tú la que tomó la decisión de terminar, el retomar tu vida sola sin esa persona que por un tiempo fue tu compañero, duele.

Luego tienes que aguantarte el circo que montan tus conocidos, amigos y familiares cuando se enteran de la ruptura. No hay quien aguante a toda esa gente dándote consejos, diciéndote que ya lo sabían, hablando muy bien o muy mal del ex — o la ex — de turno… y la frase que siempre es recurrente: «un clavo saca otro clavo».

De tanto oírlo, una se lo empieza a plantear. Porque llega un momento en el que te cansas de andar sufriendo y quieres que el recuerdo de tu ex desaparezca como sea. Quieres empezar de nuevo, olvidarte de todo, no sentir nada y que sea tan sólo un efímero recuerdo… Así que te decides a hacerlo. Pero, ¿en realidad funciona?

La última vez que terminé una relación pasé por todo el proceso descrito anteriormente y llegó ese momento de ir a buscarme el puto clavo que me sacase el clavo oxidado que llevaba allí dentro.

Y como la vida es más bien perra, un tiempo después de terminar con mi ex, me encontré en la calle de casualidad con el que fue mi primera pareja… y el primero en sexo; mi estreno, pues.

Así que no pude evitar pensar en él como el segundo clavo de la ecuación. El encuentro fue corto pero nos sirvió para intercambiar teléfonos. Mi experiencia sexual con él había sido monumental — o al menos así lo recordaba yo; ya habían pasado unos cuantos años de eso.

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Sin darle más vueltas, le escribí. Quedamos a tomarnos un café. Charlamos mucho y llegado un momento, la plática se calentó y empezamos a hablar abiertamente de sexo. Fue una tarde muy amena y divertida.

Estuvimos chateando y hablando mucho de sexo durante una semana, hasta que ya no aguanté y le dije que qué tal si nos divertíamos un poco sin compromiso alguno.

Sus habilidades sexuales no las había perdido. El encuentro fue explosivo. Yo llevaba dos meses separada de mi ex y hacía cuatro antes de cortar que sexo no había. Fue un combate sensacional de tres asaltos casi sin descanso entre cada uno.

Todo genial, ¿verdad? El problema vino cuando terminamos: él estaba muerto y recostado en la cama. Pasó su brazo por debajo de mi cuello y me jaló hacia su pecho. No puedo acertar a describir con exactitud cómo me sentí. Lo único que sé es que no soportaba su tacto, que no soportaba su aliento en mi nuca y que no soportaba nada que viniera de él. Quería salir corriendo de allí y lo de acurrucarnos hizo que se me erizara todo el cuerpo. Fue la sensación más rara de mi vida.  

Así que, sin perder tiempo, me paré de allí como alma que lleva el diablo y fui directo al baño. Cerré con seguro la puerta y me di un largo baño. Terminado mi baño me vestí y salí tan fresca como la lechuga. Le dije que me iba, que tenía algo urgente que hacer y sin darle tiempo a darme respuesta salí de allí rapidisimo.

¿Me sacó el clavo?

¡No! Para nada. Mi ex seguía allí intacto, pero si cambió algo: cambié yo.

Mi relación anterior había llegado a niveles tan nefastos que yo ya no tenía deseo sexual alguno. Y al decir que no tenía deseo sexual me refiero a que mi ex me tocaba de todas las maneras posibles, que en algún momento me gustaban y… nada. Ni me lubricaba.

Así que llegué a pensar que me había vuelto frígida o algo.

El encuentro (o reencuentro) con este «clavo» me ayudó a saber que de frígida yo no tenía nada. Mi calentura estaba allí intacta y mejor que nunca. Y que, tal vez, si necesitamos un clavo, pero no para sacarnos el anterior, si no para volvernos a sentir vivas.

Aunque mi ex no se había ido de mi mente, al día siguiente me levanté más feliz que nunca, porque ésta experiencia me había servido para saber que seguía existiendo una diosa sexual dentro de mí y que podía volver al mercado de conquistas sin ningún problema. Volví a sentirme bella, sexy y radiante.

Así que no, un clavo no saca a otro clavo… pero si ese segundo clavo folla lo suficientemente bien… ¡vaya que si ayuda!

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