Ya casi se cumple un año del nacimiento de Andariega Magazine y, como prometimos, inauguramos esta sección que promete satisfacer cuáles sean los deseos y las necesidades de las andariegas más emprendedoras. Así, para empezar, te traemos este breve resumen de uno de los manuales del emprendimiento más famosos de todo el siglo XX: El Arte de Empezar, de Guy Kawasaki.

En 2007 veía la luz El Arte de Empezar de Guy Kawasaki, un verdadero especialista en todo lo relacionado al marketing dentro del ámbito de las nuevas tecnologías, que ya en su día destacó como «jefe evangelizador» de Apple y que ahora triunfa con su propia empresa de capital riesgo en los Estados Unidos, Garage Technology Ventures así como jefe evangelizador de Canva — que para quien no lo conozcáis, básicamente es una aplicación web que hace el diseño gráfico fácil y divertido.

Así, de acuerdo a El Arte de Empezar de Guy Kawasaki, estas son las cinco cuestiones fundamentales que todo emprendedor debería tener en cuenta antes de lanzarse a emprender:

1.- El arte de crear algo con sentido

La mayoría de los «manuales de emprendimiento» empezarán por decirte que debes hacerte un análisis de ti misma para ver si estás a la altura de crear una empresa. Para ello te recomiendan hacerte una serie de preguntas que empiecen con «¿soy capaz de…».

En El Arte de Empezar, Guy Kawasaki afirma creer que nadie puede llegar a saber lo que es emprendimiento hasta que no decida lanzarse al ruedo. Por eso, muy al contrario de lo que te recomiendan otros manuales del emprendimiento, Guy te recomienda hacerte la siguiente pregunta:

Guy Kawasaki «El Arte de Empezar»

¿Quiero hacer algo con sentido?

Pero, ¡ojo!, al hacerte esta pregunta has de saber que «hacer algo con sentido» nada tiene que ver con el sentido que el dinero, el poder o el prestigio del que podría ser el éxito de tu emprendimiento puedan darte a ti.

«Hacer algo con sentido» tiene que ver con:

  • Hacer algo para mejorar el mundo.
  • Mejorar la calidad de vida de las personas.
  • Enmendar una terrible injusticia.
  • Evitar que se acabe algo bueno.

Son los objetivos de este tipo los que te darán mayor ventaja, pues trabajar en función de derrotar a tu competencia pudiere traerte eso que conocemos como «éxito», pero te dará más trabajo ya que no contarás con la motivación más poderosa que existe: querer crear algo con sentido.

2.- La fascinación de un mantra

Aquí es cuando cierras los ojos y piensas en dos cosas principales:

1.- Cómo vas a servir a tus clientes

2.- Qué sentido va tener tu empresa.

Muchos emprendedores tienden a responder a estas cuestiones con un por qué… ¡o incluso con una declaración de intenciones! En su lugar, ¿por qué no crear un mantra? Un mantra no necesariamente tiene que ser el eslogan de la empresa, pero sí que debe ser algo que «fluya» bien no sólo de cara al usuario final, sino también entre tus propios empleados e incluso con tus proveedores. Un mantra no se impone; para que funcione verdaderamente no se puede imponer.

He aquí ejemplos de mantras:

  • Auténtico rendimiento deportivo (Nike).
  • Diversión, familia y entretenimiento (Disney).
  • Una recompensa para cada momento del día (Starbucks).

La mejor forma de escoger ese mantra es pensando en lo que te gustaría responder o que respondan tus empleados cuando les preguntaren a qué es exactamente que se dedica la empresa en la que trabajan. Es decir:

El mantra de tu emprendimiento serán las pocas palabras que te representen certeramente, sin adornos, de forma directa, exacta y exhaustiva… y que fluyan bien.

Imagínate a un empleado de Nike respondiendo al ser cuestionado sobre la actividad principal de la compañía para la que trabaja con un escueto: nos esforzamos en generar «auténtico rendimiento deportivo». No sabes ni qué venden — si es que venden algo —, si son productos o servicios… pero desde luego que te queda claro a qué se dedica.

3.- La maravilla de ponerse en marcha

Nadie ha triunfado nunca sólo haciendo planes.

Así que ponte manos a la obra y empieza por hacer prototipos de tu producto o comenzar a ofrecer tus servicios. ¡Dile al mundo que estás vendiendo algo y comienza a hacerlo! Hoy en día, gracias a Internet, las páginas web y las redes sociales… ¡lo tienes más fácil que nunca!

— Pero… Y…

¡Sin peros! No te obsesiones con el modelo de negocio, el plan de marketing o con calcular el punto de equilibrio. No te obsesiones ni siquiera con el hecho de que todo sea perfecto de antemano. No te conformes nunca, pero ten presente dos cosas: la primera, que lo que más cuesta es ponerse en marcha; que conforme crezca tu experiencia también lo hará la calidad de tu oferta, de tus procesos internos, etc. Así pues, no te quedes enredado en la elaboración de planes en papel y comienza a darte a conocer por todos los medios a tu disposición.

Simplemente sé práctico: utiliza los prototipos de tu producto o la demanda no estandarizada de tus servicios, por ejemplo, para ir haciendo tu propia investigación de mercado. Averigua gracias a los comentarios de clientes potenciales, familiares, amigos… cuáles son las áreas en las que debes mejorar. Deja los largos y tediosos procesos de pruebas para las grandes empresas y dedícate a demostrar el movimiento de la manera más sencilla: andando.

Claves del emprendimiento de acuerdo a Guy Kawasaki

  1. Ponte el listón bien alto, piensa en grande; propónte crear productos y servicios que sean al menos diez veces mejores de lo que ya existen.
  2. Encuentra a tu alma gemela: siempre alguien acaba siendo reconocido como «el innovador», pero rara es la gran idea que no ha necesitado al menos de dos almas gemelas para su desarrollo.
  3. Polariza al público: no te sorprendas si a más de amantes de tu productos, llamas la atención de aquellos que lo odiarán acérrimamente. Preocúpate sólo cuando no tengas ninguna atención.
  4. Plantéate una evolución continua: entiende que siempre hay una forma diferente o mejor de hacer algo. No te quedes en lo establecido y recuerda que no existe la forma correcta de hacerlo; sólo existe la forma en la que tú vas a hacerlo… y en la que vas a demostrar que era una forma correcta. Una idea vale lo que recibas a cambio al ponerla en práctica, ni más ni menos.
  5. Sondear el mercado. Ya sea hablando de tu idea a familiares y a amigos o construyendo prototipos que puedas comercializar como tal o incluso llegar a regalar.  Los tradicionales métodos de sondeos de mercado ya no son tan útiles. La mejor forma de hacerlo actualmente es aventurarte al mercado, retroalimentarte de tus usuarios y continuar el interminable proceso de perfeccionamiento inmediatamente.

4.- El arte de definir tu modelo de negocio

Ahora sí. Ya que conoces un poco al respecto del mercado en el que te vas a adentrar, comienza a preguntarte:

– ¿Quién tiene el dinero que necesitas?

– ¿Cómo vas a conseguir que ese dinero llegue a tu bolsillo?

Y no, no estamos hablando de inversores, sino de clientes. Necesitas saber quién será tu cliente y qué métodos utilizarás para llegar a ellos y convencerles de que tu producto o servicio vale tanto o más que el dinero que van a pagar por él. Para poder definir esto, debes tener en cuenta lo siguiente:

  1. Sé específico. Debes definir un público muy específico. Cuanto más detalles el perfil de tu cliente, más certero será tu alcance. Al contrario de lo que se piensa (que si el público es amplio, más alcance tendrás), lo ideal es tener un publico muy especifico para que tus campañas sean lo más efectivas posible.
  2. No te compliques. Si no puedes describir tu modelos de negocio en 10 palabras… es que no tienes un modelo de negocio.
  3. Copia a alguien. Sé un innovador con tus productos, pero no te enrolles en crear nuevos modelos de negocio. Investiga alguno que ya se haya implementado — con éxito — y cópialo. La actividad del comercio en sí misma no es, precisamente, nada nuevo, por lo que hay muchos modelos de negocios ya inventados. ¡Elige tu favorito!

Por último, para elegir tu modelo de negocio… pide la opinión de mujeres. Según El Arte de Empezar de Guy Kawasaki, los hombres — y su instinto asesino — buscan modelos en los que se debe aplastar a la competencia. Por el contrario, las mujeres siempre vemos la viabilidad de un modelo de negocio — y no cuántas empresas poder vencer en el camino.

5.- El Arte de establecer metas, supuestos y tareas.

Finalmente, para dar inicio a tu carrera de emprendedora, no puedes permitirte la dispersión. Por ello debes plantearse metas, supuestos y tareas.

Metas:

Cuando empiezas un proyecto siempre hay un largo número de objetivos que cumplir, pero, según El Arte de Empezar de Guy Kawasaki, estas siete metas son en las que debe concentrarse un emprendedor:

  1. Demostrar tu concepto / idea
  2. Completar las especificaciones de diseño
  3. Desarrollar un prototipo
  4. Conseguir capital
  5. Hacer llegar una versión de prueba a los clientes
  6. Hacer llegar la versión definitiva a los clientes
  7. Lograr el punto de equilibrio

Supuesto:

Elabora una lista de supuestos de tu empresa, teniendo en cuenta los siguientes factores:

  1. Rendimiento del producto / servicio
  2. Dimensiones del mercado
  3. Margen bruto
  4. Llamadas de ventas efectuadas
  5. Tasa de conversión (de clientes potenciales a reales)
  6. Duración del ciclo de ventas
  7. Rentabilidad e inversión para el cliente
  8. Llamadas al servicio técnico por producto vendido
  9. Ciclo de pagos (cuentas por cobrar y por pagar)
  10. Requisitos de compensación
  11. Precios de partes y suministros

Debes revisar esta lista periódicamente y reaccionar rápidamente si algo no está de acuerdo a lo planteado, haciendo los cambios respectivos.

Tareas:

Haz una lista de tareas que harán que la producción, venta y distribución de tu productos sea eficiente. Debes tener en cuenta cosas como:

  1. Alquiler de local u oficina
  2. Búsqueda de distribuidores
  3. Establecer un sistema de contabilidad y nóminas
  4. Archivar documentos legales
  5. Adquirir pólizas de seguros

La idea es tener en cuenta todos los factores necesarios para el buen desarrollo de la empresa, sobre todo los primeros días que, llevados por las emociones — y el cansancio —  podemos dejarnos cosas en el tintero.

Fuentes: El Arte de Empezar, de Guy Kawasaki.

Publicaciones relacionadas

¿La solidaridad femenina existe?

¿Esiste la solidaridad femenina? Eso mismo se pregunta Mª Isabel Cisneros en este artículo de Andariega Magazine. ¡Conoce la respuesta!

María Isabel Cisneros

Independencia femenina: la meta

Con los años, como persona y mujer que soy, he aprendido de muchos de los errores que he cometido y de las experiencias que he vivido.

Suscríbete

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Fusce tincidunt nunc venenatis massa
sagittis gravida at at arcu. Maecenas tincidunt ornare erat, sit amet
eleifend diam porttitor in.